Pepinillos encurtidos
3.00€Pepinillos artesanos, ácidos y refrescantes, perfectos para acompañar.
Cervezas de barril, comida honesta y buen ambiente. Para compartir sin prisa.
Entrantes y snacks para acompañar la cerveza.
Pepinillos artesanos, ácidos y refrescantes, perfectos para acompañar.
Ensalada crujiente de col y zanahoria con salsa cremosa suave.
Pan de ajo crujiente con tártara casera.
Patatas doradas y crujientes con una salsa aromática de jengibre.
Verduras frescas con mozzarella y salsa de pesto.
Patatas baby crujientes con aroma de ajo y salsa tártara casera.
Bolas de queso crujientes por fuera y cremosas por dentro.
Pechuga de pollo tierna con salsa de miel y mostaza suave.
Bocaditos crujientes de pollo con una salsa picante equilibrada.
Jugoso churrasco de res acompañado de una salsa de pimienta aromática.
Salchicha a la parrilla con salsa picante y coleslaw crujiente.
Tortilla dorada con cerdo deshilachado y queso fundido.
Filete de pollo empanado y crujiente con salsa tártara casera.
Costillas tiernas en salsa de tomate casera.
Costillas tiernas en salsa picante con pimientos.
Brochetas de pollo asadas con patata temprana y salsa de tomate casera.
Costillas tiernas braseadas con patatas baby y salsa cremosa de champiñones.
Lager española de barril, ligera, con base maltosa limpia y amargor suave.
Pilsner alemana de barril, de final seco y amargor marcado de lúpulo noble.
Pilsner del norte de Alemania, esbelta y vigorizante, con amargor firme de lúpulo.
Lager checa clásica: dorada, de malta suave y equilibrada por el lúpulo Saaz.
Lager italiana de cuerpo ligero, con notas sutiles de cereal y final seco y fácil.
Lager sarda sin filtrar, turbia y suave, con carácter cereal redondo.
Lager rubia de abadía, suave y panificada, con amargor limpio y discreto.
Helles bávara del lago Tegernsee: delicada, dulce de cereal y famosamente bebible.
Helles alemana directa: dorada, de malta amable y final suave y seco.
Kellerbier sin filtrar, ligeramente turbia, con núcleo maltoso a pan y toque herbal de lúpulo.
La helles icónica de Múnich: dorada, ligeramente dulce y muy fácil de beber.
Lager de Múnich luminosa y fácil, de cuerpo ligero y final rápido y limpio.
La helles de culto de Múnich: elegante, de malta sutilmente dulce y final muy limpio.
Helles bávara con dulzor maltoso a miel y un delicado toque floral de lúpulo.
Lager dorada de Múnich: redondez maltosa plena con amargor contenido y elegante.
Hefeweizen ligera y chispeante, con trigo cítrico y final muy refrescante.
Trigo rubia de textura fina y chispeante, con un suave dulzor a plátano.
Cerveza de trigo de referencia, con aromas a plátano y clavo y cuerpo cremoso.
Cerveza de trigo bávara real, viva y aromática, con notas de levadura fresca y fruta.
Trigo oscura que une ésteres de plátano con cacao y profundidad maltosa a toffee.
Lager oscura de Múnich con corteza de pan tostado, caramelo y amargor bajo y suave.
Bock dorada y potente del monasterio: cálida, muy maltosa y peligrosamente suave.
Bock de trigo austríaca: potente y maltosa, con fruta oscura y calidez a clavo.
Weizenbock rubia y potente: aroma intenso a plátano y vainilla con cuerpo cálido y pleno.
Witbier belga con cilantro y piel de naranja: cremosa, turbia y muy refrescante.
Trapense holandesa rubia: floral, con miel suave y burbuja fina.
Ale belga dorada, seca y lupulada, con una burbuja fina y persistente.
Tripel belga con piel de naranja seca: afrutada, luminosa y engañosamente suave.
Ale belga elaborada con miel y hierbas al estilo antiguo: rústica y aromática.
Botella magnum de rubia belga: especiada, afrutada y pensada para compartir en mesa.
Rubia de abadía potente con azúcar cande, pimienta y un final cálido y largo.
Ale ámbar belga, suavemente caramelizada y floral, con amargor muy leve.
Ale belga ámbar y potente con caramelo, plátano y final cálido y alcohólico.
Clásico trapense: con dry hopping y crianza con Brett, terrosa, ácida y muy seca.
IPA belga accesible, con aroma de lúpulo a pomelo y cierre amargo y limpio.
IPA belga con explosión de lúpulos cítricos y resinosos sobre un fondo especiado de levadura.
Tripel belga de tres cereales: cítricos, plátano y espuma cremosa.
Tripel trapense belga: dorada, especiada y con un final seco y elegante.
Abadía belga oscura: notas de caramelo, vainilla y fruta madura.
Trapense belga oscura: albaricoque, especias suaves y cuerpo redondo.
Dubbel de abadía con pasas, pan oscuro y un final suave y ligeramente dulce.
Ale belga oscura y potente con fruta pasa, regaliz y especias cálidas.
Ale trapense oscura y potente que envejece muy bien: ciruela, caramelo y especias cálidas.
Quadrupel con café y chocolate: densa, tostada y dulce como un postre.
Rubia belga con frambuesa: afrutada, ligeramente ácida y muy fácil de beber.
Cerveza de trigo belga con maracuyá: tropical, dulce y muy ligera.
Cerveza de fruta con notas de mango y piña: dulce, suave y de amargor bajo.
Rubia belga ligera, de nariz afrutada suave y graduación notablemente baja.
Ale belga oscura y potente macerada con cerezas: dulce, jugosa y golosa.
Ale belga rubí con guindas: afrutada, ácida y ligeramente chispeante.
Ale belga macerada con cerezas: dulzor frutal sobre la base especiada de Chouffe.
Quad de cereza en formato para compartir: fruta intensa y almibarada sobre malta oscura y potente.
Cerveza de base lámbica con frutos rojos: jugosa, agridulce y de aroma frutal intenso.
Kriek tradicional: cerezas enteras sobre lámbica, ácida, seca y aromática.
Stout seca irlandesa con espuma cremosa de nitrógeno, cebada tostada y amargor a café.
Sidra británica de manzana: fresca, ligeramente dulce y muy refrescante con hielo.
IPA española sin alcohol, con lúpulo cítrico brillante y un amargor seco y nítido.
Ale belga sin alcohol con aroma a cereza madura y final agridulce refrescante.
IPA turbia sin alcohol, jugosa de lúpulos tropicales y con amargor bajo y suave.
Rubia belga sin alcohol que conserva el carácter especiado y frutal de su levadura.